¿Qué edad tienen las pirámides? Por
Susan Kokinda Tomemos la fecha identificada en el Timeo de Platón, de alrededor del 10000 a.C. ( 9.000 años antes de la visita de Solón en el año 600 a.C.). Recuerda, se trata de ciclos muy largos, así que estas fechas no identifican un año en particular, sino una era de alrededor de 2.000 años Mira
los cielos del Egipto desde la meseta de Gizeh, haciendo los ajustes
necesarios por los cambios precesionales. ¿Cómo luce el cielo horas
antes del alba en el equinoccio vernal, un suceso anual registrado
por la mayoría de las culturas? La constelación que aparece en el
Este, sobre el horizonte, es Leo (el león).Esta es la llamada constelación
helíaca, pues aparece justo antes del sol por el Este. Al Sur, Orion
(una de las constelaciones más visibles, con su cinturón de tres estrellas)
está culminando su ciclo precesional de 26.000 años. Orion se alza
sobre el horizonte.
¿Significa eso que la
Esfinge se construyó en el 10000 a.C.? Esta es una pregúnta más interesante
y muy controversial. No hay verdaderas pruebas textuales que identifiquen
cuándo se construyó la Esfinge. Hay rastros de erosión por agua sobre
las paredes de cantera que la rodean, lo cual demuestra que las piedras
de esta construcción se extrajeron en un período de lluvia intensa;
el último de estos tuvo lugar alrededor del 6000 a.C. La controversia
va y viene entre los científicos, egiptólogos, y buena parte de los
chiflados, y rebasa el ámbito de este artículo (yo me inclino por
las fechas más antiguas).
Después
de la desaparición de Orión—Osiris, Tauro, el toro, la reemplazo como
la constelación helíaca del equinoccio vernal. Jane Sellers, en su
libro The Death of the Gods in Ancient Egypt (La muerte de
los dioses en el antiguo Egipto), propone que el cielo nocturno refleja
la batalla entre Horus y Set para reemplazar a Osiris despues de su
muerte. Taurus—Horus, la constelación helíaca del equinoccio de primavera,
se contrapone a Escorpión—Set, la constelación helíaca del equinoccio
de otoño. La idea de que Horus es Tauro es bastante precisa, por la
existencia de una clase de sacerdotes astrónomos conocida como los
Shemsu Hor, o “seguidores de Horus”. Dioses
y héroes
Hasta
dónde la cultura egipcia estaba dominada por esta “religión estelar”,
y no por un culto a los muertos, puede verse en cualquier exhibición
de arte y artefactos egipcios que incluya un sarcófago vacío abierto.
Por lo general, la tapa del sarcófago es un elaborado mapa estelar
para que el alma sepa cómo regresar a su estrella después de su muerte.
Esta idea la reproducen más tarde los pitagóricos, y aparece en el
Timeo de Platón. Por tanto, cuando Tales y Solón hablaron del conocimiento que recibieron de los sacerdotes de Egipto, se referían a una tradición astronómica que se extendía, al menos, a los 9.000 años referidos en el Timeo. La astronomía egipcia era una inmersión de muchos milenios en las inconmensurables astronómicas. Así
que, regresemos de nuevo a Platón y su Epinomis (que significa
“después de las leyes”). El ateniense extranjero plantea: “Pero
de seguro debería encontrarse alguna ciencia, cuya posesión provocara
la sabiduría del que es sabio, en esencia, y no sabio meramente en
la opinión de los hombres. . . Es la ciencia la que da número a toda
la raza de los mortales; y creo que fue Dios, mas que alguna casualidad,
quien nos la dio y preservó. Y debo explicar quién es quien creo que
es Dios, aunque sea uno extraño, y de algún modo tampoco extraño;
ya que, ¿por qué habríamos de creer que la causa de todas las cosas
buenas que tenemos ha sido, además, la causa de aquello que es, por
mucho, la mayor de todas, el entendimiento? “¿Y
quién es quien yo ensalzo con el nombre de Dios? Debe ser Ouranos
[el Cielo] quien tiene todo el derecho... Deberemos admitir que éste
ha sido la causa de todas las cosas buenas que tenemos; y afirmar
que en realidad también nos dio número. Pues si uno acierta a la teoría
correcta sobre esto (sea que uno quiera llamarlo Cosmos, u Olimpo,
u Ouranos), le sigue en su curso mientras cobra su brillo y pone a
sus estrellas en todas sus trayectorias. dándonos las estaciones...Por
tanto, de conformidad, tenemos el entendimiento en general, junto
con el número y todo el demás bien; pero el mayor de estos es cuando,
tras recibir este regalo de los números, uno deja que su mente explore
todo el período.
“Entre
tales cosas, ¿cuál más singularmente bella puede un hombre contemplar
que el género del día? Entonces llega a la parte de la noche con su
visión; y ahí, encontraremos otra vista diferente ante él. Y así los
cielos, haciendo girar estos objetos por muchas noches y muchos días,
nunca dejan de enseñarle a cada hombre la idea del uno y el dos, hasta
que incluso el menos inteligente haya aprendido de forma suficiente
a contar; y formará la noción del tres y el cuatro y de los muchos,
pues cada uno de nosotros debe pensar más allá al ver estos objetos. “Y
entre ellas Dios hizo una que forjó, la Luna, que en un momento se
muestra más grande, y en otro más pequeña, y sigue su curso, mostrando
siempre un nuevo día, hasta que pasan quince días y quince noches.
Si uno trata toda su órbita como una unidad, constituyendo un período,
tenemos que decir que incluso la criatura menos inteligente debe aprenderlo,
entre aquellas a las que Dios ha concedido el don natural de la capacidad
para aprender. Dentro de estas, y en su totalidad, el poder de que
vive es capaz de contar, cuando cualquiera se examina uno mismo. Pero
en cuanto a la cuenta del número, como todos lo hacen en su relación
con los otros, creo que Dios, no solo por una razón mayor, sino por
su fin, instaló, como mencionamos, La Luna creciente y menguante,
y combinó los meses para formar el año, y todos empezaron a entender
las relaciones entre número y número, por un feliz acontecimiento” La
batalla histórica El
ubicar los diálogos de Platón en este arco de la historia, de Egipto
a Grecia, sólo sirve para intensificar su poder. Uno recuerda la descripción
de LaRouche de su movimiento de juventudes como una “universidad de
combate rodante”, cuando mira la batalla para transmitir estas ideas
de Egipto a Grecia. Desde La época de la unificación de los reinos del Alto y el Bajo Egipto (por lo general ubicada hoy día en el 3200 a.C., pero que sin duda fue mucho antes) hasta el 1200 a.C., Egipto tuvo una notable independencia y continuidad. Entre el Imperio antiguo (la era de las pirámides) y el medio hubo un período relativamente breve de inestabilidad. El primer período interdinástico duró del 2180 al 2000 a.C., aproximadamente. Los invasores extranjeros (conocidos como los hicsos) ocuparon Egipto del 1700 al 1520 a.C., el segundo período interdinástico, que separó al Imperio medio del nuevo.
Así
que, con sólo estos dos desórdenes interdinásticos, la civilización
egipcia existió con sorprendente estabilidad por casi dos milenios.
Entonces, alrededor del 1200 a.C., hacia el final del Imperio nuevo,
varias civilizaciones alrededor de los mares Mediterráneo y Negro
sufrieron un período de dislocación y ruina. La Guerra de Troya, entre
los griegos y sus primos troyanos, resultó en el desplome de ambas
sociedades, y le acarreó a Greciá una edad oscura de 400 años. El
Imperio Hitita, que dominó la península Turca, y a veces mas allá,
cayó para no recuperarse nunca. Como
resultado de esta inestabilidad, bandas de ladrones, incluyendo libios,
etruscos, griegos y otros, conocidos como la “gente del mar”, se sumaron
al tumulto. A Egipto lo invadió Libia y peleó, tanto con sus vecinos
sureños, los nubios (hoy Sudán), como con la gente del mar. La continuidad
y poder de la sociedad egipcia se debilitó. Luego vinieron ataques
mucho mas significativos por parte de sociedades oligárquicas occidentales.
Varias veces, entre el 1100 y el 500 a.C., diferentes partes de Egipto
estuvieron bajo ocupación extranjera. Las grandes ciudades de la Heliópolis
y Menfis en el norte, y Tebas en el Sur, fueron conquistadas y saqueadas. El
centro geográfico del enemigo oligarca cambio de Asiria a Babilonia,
y finalmente a Persia en el año 550 a.C., pero la característica esencial
de tiranía, pillaje, esclavitud y usura siguió siendo la misma. En
todo este período, el templo de Amón, con centro en Tebas, fue el
centro de la defensa de Egipto, algunas veces restaurando el gobierno
egipcio a todo Egipto, y a veces sólo a una parte. Junto con los sacerdotes
de la Heliópolis y Menfis, preservaron el conocimiento matemático
y astronómico del pasado, y comenzaron a establecer colonias de avanzada
para preservar y, en última instancia, extender su conocimiento. En
el siglo 7 a.C. el templo de Amón desempeñó un importante papel en
el establecimiento de La ciudad de Cirene, en Cirenaica, la ciudad
donde nacería el geómetra Teodoro, del diálogo Teetetes, y
otros pitagóricos. El templo de Zeus Amón, fundado en Dodona (hoy
Albania) fue, mucho después, muy importante en la vida de Alejandro
Magno, como veremos. Pitágoras en Egipto El siglo 6 a.C. vio pasar la estafeta de Egipto a Grecia. En Egipto, la figura decisiva fue Amasis (570—525 a.C.), un general que se volvió faraón después de aliarse con los libios y los cireneos, liberando a Egipto de los babilonios. Amasis contrajo matrimonio con una cirenea griega, y Heródoto lo describió como un gran amigo de los griegos. Amasis fue anfitrión de Solón y Tales, y posteriormente de Pitágoras.
Pitágoras, como dice Iamblico,
paso casi 20 años en Egipto, probablemente del 550 a! 530 a.C., bajo
el reinado de Amasis. Volvió a su isla natal de Samos, cuyo líder
Polícrates mantuvo una alianza con Amasis y Egipto. Pero Polícrates
traicionó a Amasis al aliarse con el entonces dominante Imperio Persa.
Fue en este período que Pitágoras dejó Samos, o quizás lo enviaron
a otra zona de influencia egipcia, el sur de Italia. Ahí, Pitágoras
fundó su comunidad en Crotona, y pronto él y sus seguidores liberaron
varias ciudades de las tiranías locales. Mientras
Pitágoras establecla su presencia en Italia, Egipto comenzaba a caer
ante los persas. Amasis murió en 525 a.C., y su hijo y sucesor perdió
Egipto ante los persas en el 522 a.C. Pero
Egipto dio a luz a su retoño, Grecia. Grecia derrotó a los persas
en Maratón y Salamina en el 480 a.C., y liberó a Egipto, por breve
tiempo, de los persas. Pero
entonces, como ahora, la oligarquía conocía y temía el poder de las
ideas universales, y de aquellos que las portaban. Pitágoras y sus
seguidores sufrieron dos tipos de ataques. El primero fue muy directo
y físico. Como informan muchas fuentes antiguas. a la principal comunidad
pitagórica, de cincuenta o sesenta personas, la atraparon en sus viviendas
en Crotona alrededor del 500 a.C., y la quemaron hasta morir. Pitágoras,
o escapo, o no estaba entre ellos, pero muríó poco después. Pero
el método egipcio—pitagórico de conocer el universo a través de la
mente, sufrió una clase de ataque diferente; una que encuentra su
corolario en las actuales corrientes filosóficas y políticas straussianas
y nietzscheanas. Los eleáticos se desplegaron directamente contra
los pitagóricos, de forma más notable Parménides, quien decía que,
puesto que la Verdad no puede conocerse a través de los sentidos,
¡la Verdad no puede conocerse en lo absoluto! Solo hubo un paso de
esto a los sofistas, quienes simplemente declararon que no existe
tal cosa como la Verdad, y que quienquiera que dé el mejor discurso
(o tenga el ejército más grande) gana. No deberla sorprendernos descubrir
que la mayoría de los existencialistas más notables del siglo 20,
como Friedrich Nietzsche y Hannah Arendt, estaban enamorados de los
eleáticos. El
templo de Apolo en Delfos ayudó a diseminar la infección de los eleáticos
y sofistas en Grecia durante el siguiente siglo. En tanto que la generación
de griegos que ganó en Maratón y Salamina hizo caso omiso al oráculo
de Delfos, que les dijo que se rindieran ante los persas, el oráculo
(la versión antigua de FOX—TV) manipuló con facilidad a la siguiente
generación. Pericles y otros dirigentes estaban muy influenciados
por sofistas tales como Protágoras y Gorgias de Leontini, y los persas
los manipularon mediante el oráculo de Delfos, hasta el desastre de
la Guerra del Peloponeso (431—404 a.C.) De nuevo, el paralelo del
despliegue de los existencialistas straussianos, tales como el subsecretario
de Defensa Paul Wolfowitz y otros gallinazis, en llevar a los Estados
Unidos al desastre de una Guerra imperial precipitada, se asemeja
precisamente a la destrucción de Atenas. A
Sócrates lo ejecutaron poco después de la guerra, por atreverse a
intentar deshacer el daño de la opinion popular manipulada por los
persas, y enseñar a la juventud de Atenas, de nuevo, cómo buscar la
Verdad. Sócrates era una amenaza mortal para el Partido Demócrata
del 400 a.C. dominado por los persas, tal como Lyndon LaRouche lo
es para la actual dirigencia del Partido Demócrata dominada por el
hampa. Pero la muerte verdaderamente sublime de Sócrates hizo que su joven protegido, Platón, abandonara su carrera política y centrara su atención en crear líderes filosófos. Platón intentó el poner sus ideas en práctica y educar a un “rey filósofo”, en Sicilia, viajando ahí en el 388 a.C. Su esfuerzo se vino abajo bajo la necesidad estratégica de elegir un candidato inadecuado, Dionisio I. Platón quedó cautivo y en peligro de que lo vendieran como esclavo, pero lo salvó su amigo Arquitas —cuya solución al problema de doblar el cubo es uno de los grandes descubrimientos en la historia del conocimiento—.
Platón
regreso a Atenas para fundar la Academia, y para brindarle al mundo
el regalo de sus diálogos, los cuales son ejercicios espirituales
que dan un conocimiento único de la historia, y a la vez de la naturaleza
de la batalla que se extendió desde el antiguo Egipto hasta Sócrates. Un estudiante del método de Platón, Alejandro Magno, cuya madre fue una sacerdotisa de Amón en el templo de Dodona, finalmente destruyó al Imperio Persa, liberando a Grecia y Egipto. Tras liberar a este último, Alejandro hizo una peregrinación al templo de Amón en Siwa, en el Egipto Occidental, donde fundó la ciudad de Alejandría. Después de su asesinato, su heredero político, Tolomeo I, inicio la construcción de la gran Biblioteca de Alejandría, que reunía las más grandes obras de esta milenaria jornada intelectual. Uno puede suponer que las obras de los primeros pitagóricos, algunos fragmentos de las de Tales y Arquitas, y textos más amplios de Eratóstenes y Apolonio se encontraban bajo su techo, sólo para que los quemara en el siglo 1 a.C. el hijo de Persia, el malvado Imperio Romano, al inicio de otra larga edad de tinieblas. Como
hemos visto, los antiguos egipcios miraban las estrellas, y creían
que después de su muerte el alma de un buen hombre regresaba a la
estrella de donde vino. Es hora de derrotar a la oligarquía de forma
permanente, para que la humanidad pueda retomar la herencia de Egipto,
Platón, Kepler y Gauss, y viajar hacia esas estrellas, no sólo en
espíritu, sino de verdad. |