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Bach y Kepler: el carácter polifónico del pensamiento veraz

Johannes Kepler
por Jonathan
Tennenbaum
A
continuación reproducimos --ligeramente abreviada-- la ponencia que
presentara Jonathan Tennenbaum en la conferencia internacional del Instituto
Schiller y la Junta Internacional de Comités Laborales en Bad Schwalbach,
Alemania, el 27 de mayo de 2000.
Hace
dos mil quinientos años, el filósofo chino Confucio dijo que podía determinar
el carácter político y moral de una nación por su música. Imagínense
lo que Confucio diría hoy al escuchar la clase de música que acostumbra
escuchar casi todo el día el 95% de los jóvenes.
¿Qué
diría Confucio? De seguro diría: "¡Oh, oh! Aquí tenemos una dinastía
perdida, una dinastía en una fase avanzada de desintegración interna".
Y tendría razón. Aunque no tenemos una dinastía en el sentido tradicional
chino, sí tenemos una dinastía de ideas, de opiniones y actitudes
comúnmente aceptadas, las cuales se derrumban ante nuestros ojos. Ninguna
de las opiniones o creencias típicas de la vida pública y privada actual
durarán por mucho tiempo. Pronto serán arrasadas por la embestida de
la que quizás sea la mayor crisis de la historia humana.
Pero
si le preguntáramos a Confucio, ¿cómo sabe, señor Confucio, al
escuchar la música, que la dinastía actual está condenada? ¿Cómo puede
hacer semejante pronóstico? De seguro respondería: "Porque a partir
de la música puedo determinar el carácter de los procesos mentales que
prevalecen en una sociedad, y sobre todo el concepto imperante del hombre.
Esto me indica si una civilización se desarrollará, o si se vendrá abajo".
Confucio ya conocía la esencia del método que más tarde pondrían
en práctica, y con gran éxito, Johannes Kepler y Carl Friedrich Gauss,
en su descubrimiento de un planeta faltante en el sistema solar. Es
el método de las características, como Guillermo Godofredo Leibniz
entendía el término, que también equivale al concepto de una geometría
física antieuclidiana general, que Bernhard Riemann desarrolló como
una continuación del trabajo de Kepler, Leibniz y Gauss. También es
el método del contrapunto bien temperado, como lo desarrolló Juan Sebastián
Bach. Esto es lo opuesto a la teoría de la información y la cibernética.
Para
dejar bien claro esto, quiero enfocarme en un parteaguas decisivo de
la historia, cuando el asunto del método en la composición musical —y
de modo implícito en todo el conocimiento humano— cobró una forma particularmente
drástica y pedagógicamente útil.

Juan Sebastián
Bach
Bach vs. Rameau
En
1722, Juan Sebastián Bach lanzó una revolución musical con la publicación
del primer libro de El clavecín bien temperado, que contenía
24 preludios y fugas en todos los modos musicales, y que demostró por
primera vez todas las posibilidades del contrapunto bien temperado basado
en la voz. Bach no agregó ningún comentario o análisis teórico; para
él, la música era un lenguaje completamente desarrollado, y Bach dijo
todo lo que quiso, sin ninguna ambigüedad, en la propia música
Pero
ese mismo año, el organista francés Jean Philippe Rameau publicó su
Tratado de armonía, y anunció haber descubierto la ley fundamental
de toda la armonía y composición musical, una ley basada en las matemáticas.
Según Rameau, el principio y fundamento de toda la música se encuentra
en lo que llamó "la basse fondamentale". Rameau promete facilitar
bastante el estudio de la música al reducir la sucesión de notas en
una pieza musical a la línea que forma el "bajo fundamental":
"[Mi]
libro contiene un método especial para aprender cómo componer música
en un muy corto plazo. Esto ya se ha comprobado".

Jean Philippe
Rameau
Pronto,
a Rameau se le aclamó en Francia como el "Isaac Newton de la música".
Su fama se generalizó con rapidez por toda Europa, y su libro devino
el escrito sobre la teoría de la música de mayor influencia hasta la
fecha. Rameau sentó las bases del trabajo posterior de Helmholtz, quien
a su vez se consideró como la autoridad en la enseñanza de la teoría
musical durante todo el siglo 20. Si estudias armonía musical en prácticamente
cualquier conservatorio o escuela en la actualidad, lo que obtendrás,
en escencia, es Rameau.
Desde
el principio, los enciclopedistas d`Alembert, Voltaire y los mismos
salones anglovenecianos que patrocinaron la llamada "Ilustración" y
que difundieron la veneración a Isaac Newton en Francia y en el continente
en general, también promovieron bastante la teoría de Rameau. El efecto
en Francia fue tan grande que, treinta años después de la publicación
del Tratado de Rameau, Jean–Jaques Rousseau, famoso crítico musical,
describió la situación con las siguientes palabras:
"El
estudio de la composición, que suele requerir cerca de veinte años,
ahora puede completarse en un par de meses; los músicos devoran las
teorías de Rameau y el número de estudiantes se ha multiplicado. . .
La mala música y los músicos malos han inundado a Francia; todos creen
haber comprendido las sutilezas del arte antes de haber aprendido siquiera
los rudimentos, y todos tratan de inventar nuevas armonías antes de
haber entrenado su oído para distinguir entre las correctas y las equivocadas".
La
popularidad de Rameau prácticamente significó el fin de la composición
musical rigurosa en Francia y gran parte de Europa. La mala música,
en particular la ópera, se convirtió en una especie de plaga, parecida
al rock y la música pop de nuestro tiempo. Marpurg y otros propagaron
el trabajo de Rameau en Alemania, contra la violenta resistencia de
la escuela de Bach, que de inmediato reconoció que las ideas de Rameau
constituían un asalto mortal a todo el principio renacentista de la
composición, que se basaba en la polifonía vocal. La historia
de la música desde entonces ha sido una guerra entre los continuadores
de la tradición de Bach y los seguidores de Rameau, que en esencia son
lo mismo que la escuela romántica. Mozart y Beethoven, por ejemplo,
todavía se educaron rigurosamente en la tradición de Bach; pero para
la época de Brahms, esta tradición se había desterrado de la mayor parte
de la educación musical, al grado que el propio Brahms se quejaba amargamente
con Jenner, su alumno, de que había sufrido mucho por los "malos libros
de texto", por lo que tuvo que aprender todo de nuevo.
La teoría
de Rameau per se
Ahora,
veamos rápido la teoría de Rameau y cuál era el problema con ella.
Rameau
empieza diciendo, de forma característica: "La música es la ciencia
de los sonidos; por tanto, el sonido es el objeto principal de la música".
¡Un
momento! ¿Qué hay de la mente humana? ¿Qué de las ideas que la
música se supone expresa? Lo que señala Rameau es como decir que los
principios de la poesía pueden deducirse de las propiedades de las palabras.
La noción de que una composición musical tiene un significado
no juega ningún papel en el trabajo de Rameau. Luego, en su último tratado
musical, Rameau es aún más explícito:
"Finalmente poseemos el principio de este profundo conocimiento
que hará inmortal la gloria de las matemáticas y los matemáticos. Este
principio reside en el cuerpo vibrante".
Así,
para Rameau, es la percepción y el cuerpo vibrante lo que determina
qué es la música. ¡La mente humana no participa! Esto es exactamente
lo que encontramos hoy en una discoteca: cuerpos vibrantes, ¡pero no
seres humanos pensantes! El único factor adicional es lo que Rameau
llama "gusto" (goût) y "libertad", que son inexplicables y arbitrarios.
La
teoría de Rameau no presta atención a los principios del contrapunto
vocal, el cual ha estado en el centro del desarrollo de la música
desde el Renacimiento. En cambio, presenta una noción estática de armonía
vertical en base a acordes, o constelaciones momentáneas
de notas que por casualidad se tocan al mismo tiempo.
Iniciemos con una cuerda vibrante de cierta longitud, que produce
algún tono. Divídanla en 2, 3, 4 y 5 partes, que son las divisiones
aritméticas más sencillas. Las cuerdas de largo 1/2, 1/3, 1/4, y 1/5
producen tonos que, junto con el tono original, forman un acorde.
Rameau considera a este acorde el fundamento de la música. Los tonos
más altos coinciden con las llamadas "series armónicas", que Sauveur
y otros establecieron experimentalmente por la misma época.
Rameau
sostiene que la relación de una octava —que corresponde a la
división de una cuerda en dos— es una especie de identidad. Escuchamos
cualquier tono, y su octava hacia arriba o hacia abajo, en esencia,
como la misma nota. Como resultado, según Rameau, podemos remplazar
cualquier nota del acorde fundamental por su octava, y obtendremos un
acorde armónicamente equivalente. Por medio de tales rearreglos obtenemos
toda una serie de acordes conocidos como inversiones, que se derivan
del mismo modo bajo, o "basse fondamentale", y que Rameau considera
como esencialmente equivalentes.
Pero
desde el punto de vista de la polifonía vocal, las octavas no son para
nada equivalentes: el remplazar una nota por su octava ¡transforma todas
las relaciones entre las diferentes voces! Primero, termino en un registro
de voz diferente, o incluso en una voz diferente. Segundo, transformo
los intervalos entre las voces. Por ejemplo: una tercera se convierte
en una sexta, y una quinta en una cuarta, y viceversa (ver figura
1).

El intervalo
de una 3ra. cantado por una soprano, no implica un cambio de registro,
mientras que la inversión de ese intervalo, cantada por un bajo, representa
un cambio del 2do al 1er registro
Este
tipo de transformación de intervalos, conocida como inversión,
era bastante conocido mucho antes de Rameau, como un principio de desarrollo
en el contrapunto vocal. Pero para Rameau no hay ningún cambio verdadero,
porque el bajo fundamental sigue siendo el mismo.
De
hecho, Rameau piensa en la música como una secuencia de efectos sonoros
individuales. No tiene idea alguna de un proceso de transformación,
como aquel que habla sólo con sustantivos, sin usar verbos.
Déjenme
mostrarles un ejemplo simple para ver qué tan incompetente es esta mentada
teoría: un coral muy sencillo que Bach usa al principio y al final de
su motete, Jesu meine Freude (Jesús, alegría de los hombres).
En la figura 2, en el compás que indica la flecha, vemos, en
la primera sílaba de la palabra "Jesu", lo que Rameau identificaría
como un simple acorde perfectamente consonante en do, esto es, cuando
lo tocamos o cantamos de forma aislada. Del mismo modo, Rameau
identificaría las notas previas, al final del compás anterior, como
un acorde perfectamente consonante en si natural.

Pero,
si toco los dos acordes en sucesión, como acordes fundamentales en el
sentido de Rameau, obtengo un disparate. Mientras que en el ámbito del
coral, el momento en que suena el supuesto "acorde" de do es de gran
tensión, una especie de disonancia que resuelve el desarrollo
en las palabras "¡meine Zier!"
Ejemplos como este demuestran algunas cuestiones obvias que refutan
toda la perspectiva de Rameau:
Primero, los seres humanos no escuchan la música como una sucesión
de acordes o efectos sonoros, sino más bien como un proceso de transformaciones.
No es el sonido de una constelación momentánea de notas lo que determina,
por ejemplo, si escuchamos en un momento dado algo consonante o disonante,
sino más bien el ámbito, el proceso que subsume a esas notas.
Segundo, cada una de las voces en el coral de Bach tiene sus propias
características, su propio movimiento e intención; de modo que
cada momento de una composición polifónica tal es como un suceso histórico,
en el cual convergen e interactúan varios procesos diferentes unos con
otros. El momento dramático en la palabra "Jesu" se conecta especialmente
con el movimiento ascendente de la voz del bajo, que inicia en el compás
anterior, y que continúan las voces soprano y contralto; y el uso especial
que Bach hace de los intervalos de medio tono si-do-si y fa[SHARP]-sol-fa[SHARP]
en los diferentes registros, le presta a este coral (y a todo el motete)
un carácter específico.
Cómo escribir
mala música
Este
tipo de cosas eran bien conocidas para cualquier compositor competente
en tiempos de Rameau, pero él les hizo caso omiso y se dio a la tarea
de formular sus instrucciones sobre cómo escribir música. Primero, inventa
un bajo fundamental, según tu buen o mal gusto. Rameau le aconseja a
los compositores sin gusto que ¡escojan el bajo fundamental al azar!
Después, sólo escribe los acordes correspondientes y escoge cualquier
distribución de intervalos que te guste. En algunos lugares puedes omitir
la nota fundamental y usar una de las otras notas del acorde como la
nota de bajo fundamental (la llamada inversión de acorde). Por último,
puedes añadir algunas disonancias a tu "gusto" arbitrario. ¡Felicidades!
¡Ahora eres un mal compositor!
De
hecho, Robert Schumann criticó un producto típico de la escuela de Rameau,
la obertura Waverly de Hector Berlioz, en los siguientes términos:
"A
menudo es sólo una serie de efectos sonoros vacíos, de cúmulos de acordes
lanzados al unísono, lo que parece determinar el carácter de la pieza.
Él brilla como un chorro de agua, pero también deja un hedor a azufre
tras de sí; presenta grandes propuestas y verdades, sólo para caer después
en un estado de balbuceo infantil".
Federico Chopin criticó de manera parecida a Berlioz, en una discusión
que cita Eugène Delacroix:
"Se
ha vuelto una costmbre ahora aprender acordes antes que el contrapunto,
que quiere decir, antes de las secuencias de notas por las que se forman
los acordes. Berlioz simplemente pone los acordes y rellena los espacios
lo mejor que puede".
Una comparación
reveladora
Escuchemos el inicio de una pieza del propio Rameau, que él usa
como ejemplo en su famoso Tratado de armonía de 1722. Rameau
le llama a esto fuga, pero en el mejor de los casos sólo lo es en un
sentido formal. Y entonces comparémosla con el inicio de una verdadera
fuga, la fuga en si menor de El clavecín bien temperado de Bach,
escrita el mismo año, y la cual Beethoven estudiaría con particular
cuidado más tarde al trabajar en su sonata Hammerklavier. Tocaré
la fuga de Rameau en una computadora, que quizás sea lo apropiado para
la calidad de su método (ver figura 3).


La
primera impresión es que suena bien, y Rameau, que tiene la habilidad
de crear efectos sonoros armónicos y de introducir pequeñas imitaciones
de contrapunto, puede engañarte. Pero no es una fuga, porque no hay
diálogo, no hay tensión entre las voces. lo que no es
de extrañar, porque en la teoría de Rameau las voces no tienen una existencia
real; en esencia, éstas entran después de terminado el esbozo básico
de la composición para llenar los espacios entre los acordes, como Chopin
señaló.
Ahora,
déjenme tocar el principio de la fuga de Bach (ver figura 4).

¿Podría
haber una diferencia mayor? Las fugas de Bach son dramas: las
voces entran como los personajes en un drama de Shakespeare o Schiller;
cada intervención cambia el proceso y la composición avanza con
una penetración, tensión y fuerza enormes de un instante decisivo al
siguiente. Este es un ejemplo típico de un espacio–tiempo kepleriano
curvo, como veremos al final de mi presentación.
De
hecho, la polifonía de Bach implica un tipo especial de armonía que
la teoría de Rameau no puede explicar. Para recalcar esto, quiero tocarles
un breve pasaje más adelante en la misma fuga en si menor (ver figura
5).

Este
pasaje es completamente anómalo, tanto para la teoría de Rameau, como
para las reglas del contrapunto formal. Si se observa de forma abstracta
o estática, las voces hacen una serie discordante de disonancias sin
resolución formal. ¡Pero no escuchamos su movimiento como disonante!
La razón por la que funciona no puede deducirse a partir de las notas
per se, sino que yace en la idea inteligible que guía a las voces.
Por eso es que parecen progresar sin dificultad hacia sus respectivos
destinos, igual que los planetas viajan sobre un conjunto de "órbitas"
armónicas de acción mínima, moviéndose en un espacio–tiempo curvo especial
que el compositor ha creado en la mente del que escucha, y no por medio
de algunas reglas establecidas a priori. Como resultado, Bach
constantemente es capaz de hacer cosas "imposibles", rompiendo las reglas
acorde a la verdad. De hecho, Johann Philipp Kirnberger, alumno de Bach,
informó:
"El
gran J.S. Bach, en vida, solía decir: debe ser posible hacer todo; nunca
quizo escuchar que algo era imposible".
La polifonía
platónica de Bach
Ahora,
la clave para el uso especial de la armonía de Bach es cómo cada voz
cambia la manera en que se escucha cada una de las otras voces.
Permítanme realizar una simple demostración pedagógica de esto, que
hizo Kirnberger, el alumno de Bach (ver figura 6).

Él
tomó las frases iniciales de una melodía coral muy sencilla, "Ach Gott
und Her, wie gross und schwer sind mein' begangne Sünden", y escribió
veintiséis líneas de bajo fundamental diferentes a partir de ella, cada
una aportándole un sentido y color diferente a la melodía original.
Al hacer esto, Kirnberger puso de relieve el concepto de armonía, no
como una cuestión de acordes, sino como un medio de desarrollo contrapuntístico.
Sólo tomaremos cinco de ellas para darles una idea de esto (noten que
esto no pretende ser una verdadera pieza musical, sino solamente una
demostración experimental).
Naturalmente, también podríamos iniciar con una voz de bajo y, al
agregarle diferentes voces soprano, transformar el significado
del bajo. Así, es posible un verdadero diálogo y drama entre las voces.
Escuchen, desde esta perspectiva, el inicio de la quinta fuga de El
arte de la fuga de Bach, en donde el diálogo es especialmente claro.
En esta fuga, el tema aparece junto con su inversión, lo que
permite generar un nuevo conjunto de entrecruces de voces (ver figura
7).

La
primera biografía de Bach —y creo, la mejor— contiene una reflexión
útil del concepto de Bach, escrita por el director de música de la Universidad
de Gotinga, Nikolaus Forkel, que se basa en discusiones y correspondencia
que tuvo con Carl Philipp Emanuel Bach, Kirnberger y otros alumnos de
Bach. Forkel caracterizó el uso que hace Bach de la armonía, de la siguiente
manera:
"Él
consideraba la música totalmente como un lenguaje, y al compositor,
como un poeta. [Pero,] mientras que el lenguaje de la música sólo tiene
melodías simples, o sólo una conexión sucesiva de modos musicales, debe
seguirse considerando pobre. Muy diferente es el caso cuando dos melodías
están tan entrelazadas la una con la otra que, como si tal, conversan
entre sí, como dos personas del mismo rango e igualmente bien instruidas.
Este tipo de unión de dos melodías da paso a nuevas combinaciones de
modos y, en consecuencia, a un aumento en la variedad de expresiones
musicales. Cuando se agregan más voces y se entrelazan entre sí de la
misma forma libre e independiente, la riqueza de la expresión musical
crece aún más. Así, la armonía debe entenderse, no sólo como el acompañamiento
de una simple melodía, sino como un verdadero instrumento para aumentar. . .
la riqueza de nuestro lenguaje musical".
Aquí,
Forkel explica lo que desde entonces se conoce como el principio del
"cruce de voces": se generan nuevas ideas musicales, por así decirlo,
entre las voces. Así es también en un diálogo de Platón o en
un drama de Esquilo, Shakespeare o Schiller.
La verdad
en la música
Dejemos
los ejemplos musicales. Ahora quiero crear problemas. En la caza de
la oposición diametral entre los métodos de Rameau y sus seguidores
(la escuela romántica), y Bach, hemos llegado al punto en que esto es
muy perturbador para mucha gente.
A: ¡Un momento! Tú y Forkel hablan de un lenguaje musical,
un diálogo y demás. Pero, ¿de qué se trata el diálogo? ¿Qué se dicen
las voces entre sí en una fuga de Bach? ¿Puedes expresarlo en palabras?
B: No
A: ¡Ajá! Es otro tipo de información.
B: No, no es información.
A: ¿Algún mensaje codificado en forma simbólica?
B: ¡No!
A: Entonces te refieres a los sentimientos. Las voces
expresan puros sentimientos.
B: ¡No!
A: Entonces, de seguro no quisiste decir que las voces en
las fugas de Bach sostienen un verdadero diálogo. Seguramente Bach sólo
imita una conversación, igual que algunos compositores imitan
a los pájaros o escenas de la naturaleza en sus composiciones.
B: No. Es un diálogo. La polifonía clásica es un verdadero
lenguaje, y las composiciones de Bach y su escuela, hasta Brahms, tienen
un significado definido.
A: Creo que interpretas demasiado las intenciones de los
compositores. Después de todo, el arte es puramente subjetivo, y la
creatividad, algo místico. En especial en lo referente a Brahms, quien
pertenece al periodo romántico.
B: ¡No, esas son tonterías! Brahms fue un vehemente antirromántico,
como todos los grandes compositores de la escuela de Bach. Sólo lee
el libro de su alumno Jenner sobre cómo le enseñaba Brahms. Brahms era
un fanático del rigor. Por ejemplo, cuando Brahms y Jenner discutían
los problemas de escribir variaciones sobre un tema, Brahms le aconsejaba
a Jenner: "Entre menos variaciones, mejor; pero entonces deben decir
todo lo que debe decirse".
De
éste y mil comentarios más, queda bien claro que cuando Bach, Mozart,
Beethoven o Brahms escribieron una pieza musical, sabían exactamente
lo que querían decir.
A: Pero entonces volvemos a mi pregunta inicial. ¿Cuál es
el significado de una fuga de Bach? La escucho una y otra vez,
y veo la partitura, pero no puedo descubrirlo.
B: El problema es que buscas en el sitio equivocado. El significado
no está en las notas.
A: ¿Qué? Si el significado no está en las notas, ¿entonces
dónde?
B: En tu mente. Si has escuchado una pieza ejecutada
de forma apropiada, entonces la idea que Bach expresa con la
ayuda del diálogo ya se ha generado dentro de tu mente.
A: ¡Eso es absurdo! ¡Si la idea ya estuviera en mi mente,
no te estaría preguntando por ella!
B: La idea está en tu mente, pero no la reconoces
porque estás buscando una especie de significado o interpretación literal.
Pero el significado es un objeto mental, lo que Forkel y Kirnberger,
por ejemplo, tuvieron en mente cuando hablaron del carácter de
una composición, y que se deriva del método particular o hipótesis que
Bach elige para generar y resolver las paradojas en un diálogo
musical. De hecho, Bach no sólo expresaba ideas musicales, sino que
sus composiciones eran veraces.
A: Esto es demasiado para mí. ¿Cómo puedes decir que una
composición musical expresa la verdad, si ni siquiera puedes decirme
lo que dice? Después de todo, la "verdad" es estar de acuerdo con los
hechos.
B: ¿Pero qué hay del proceso mental? ¿Acaso un proceso
mental no puede ser veraz o falaz, independientemente de los mentados
hechos?
A: Dame un ejemplo.
B: Bueno, por ejemplo, ¿estarás de acuerdo que el mundo se
encuentra en medio de una gigantesca crisis financiera, económica, política
y moral?
A: Sí, por eso estoy aquí [en esta conferencia].
B: ¿Pero qué tal si tus amigos y vecinos, que tienen los
mismos hechos, no ven ninguna crisis? Tú ves la destrucción de la economía,
y ellos ven prosperidad y crecimiento. ¿Cuál es la razón de esto?
A: Están mal de la cabeza.
B: ¡Exacto! Sus procesos mentales no son veraces.
Eso es precisamente lo que Confucio podía decir, sólo al escuchar la
música popular actual. De la misma forma, las composiciones de Rameau
son falsas, son pura apariencia, mientras que las composiciones de Bach
representan el pensamiento veraz.
Bach y Kepler
A: Pero ahora me incomoda otra cosa. Tú dices que la composición
de Bach no sigue reglas formales, del tipo que Rameau y otros intentaron
definir. De hecho, Bach seguido rompe las reglas. Pero aparte de estar
de acuerdo con los hechos o con la lógica formal u otras reglas, ¿cómo
sabes si los procesos mentales de Bach o cualquier otro son veraces?
¿No estarás abriendo la puerta a opiniones puramente subjetivas?
B: Bien, la cuestión de la veracidad no puede abordarse sólo
dentro de la música per se. A final de cuentas, es un asunto de la física,
o para ser precisos, de la relación activa del hombre con la totalidad
del universo. ¿Qué procesos de la mente llevan a un aumento en el poder
de la humanidad, per cápita, sobre el universo físico? Al grado en que
podamos identificar, en nuestras propias mentes, la característica de
tal proceso de generación, asimilación y aplicación de descubrimientos
científicos válidos, podremos conocer la veracidad de nuestros propios
procesos mentales. Asimismo, al conocer la razón creativa, podemos conocer
el propio principio de creación ¡de la única forma posible en que podríamos
conocerlo! Por esto es que el desarrollo de la música, desde los inicios
de la cultura humana, ha estado íntimamente ligado a la astronomía.
A: ¿La astronomía?
B: De hecho, no hay duda de que la revolución de Bach, en
oposición a la corriente de Rameau, se basaba directamente en el trabajo
de Johannes Kepler, el mismo trabajo que propició el desarrollo subsecuente
de Leibniz, Kästner, Gauss y Riemann de una geometría física antieuclidiana.

Carl Friedrich
Gauss
A: ¿Qué tiene que ver el método de composición de Bach con
la geometría antieuclidiana?
B: Todo. De hecho, Andreas Werckmeister, quizá una de las
mayores influencias sobre el joven Juan Sebastián Bach, dijo explícitamente
que fue Johannes Kepler quien ofreció la prueba astronómica del sistema
de polifonía vocal bien temperado. Werckmeister abundó bastante sobre
el tema, en particular en su célebre libro Musikalisches Paradoxon–Discours
(Discurso sobre las paradojas musicales), en 1707. Así que podemos
estar seguros de que El clavecín bien temperado de Bach, de 1722,
es una elaboración y un tributo musical de los descubrimientos astronómicos
de Kepler.

Johannes
Kepler
De
forma incidental, Abraham Kästner, el maestro que le mostró las cuestiones
medulares de la geometría antieuclidiana y el trabajo de Kepler al joven
Carl Gauss en Gotinga, era de Leipzig, Alemania, donde dictaba cátedra
en la universidad por la misma época en que Juan Sebastián Bach era
la principal figura musical de la ciudad. Un maestro colega de Bach
en el Thomasschule de Leipzig, Johann Winkler, organizó los revolucionarios
experimentos sobre electricidad que le darían el título de el "Benjamín
Franklin alemán". Winkler también interpretó las cantatas de Bach. Así
que podemos estar seguros que todos estos asuntos se discutían en los
círculos de Bach en Leipzig durante sus últimos quince años de vida.
A: En realidad todavía no veo la conexión con la música.
B: Muy sencillo. Primero que nada, recuerda que el concepto
de un espacio–tiempo físico curvo es muy antiguo. Inició con
el descubrimiento de los primeros astrónomos en tiempos prehistóricos
de que nuestra ingenua percepción sensorial distorsiona el universo
en una forma muy específica, lo que lleva a la falsa imagen de que el
mundo consiste en una colección de objetos discretos en un espacio extendido
a infinito, o que la forma elemental de acción es el movimiento en línea
recta. Por el contrario, los astrónomos de la antigüedad sabían que
la geometría del mundo no es plana, sino esencialmente esférica,
y que esto se refleja en el descubrimiento de un conjunto creciente
de ciclos astronómicos que gobiernan el movimiento de los planetas
y otros fenómenos. Esto llevó al estudio de las proporciones armónicas
de los cielos y de los organismos vivos, como el Timeo de Platón
informa, y a la idea de que nuestro universo está armónicamente ordenado
como un todo. Esa es la primera forma de la geometría antieuclidiana,
esto es, una geometría que no se basa en axiomas deductivos, sino en
el descubrimiento de principios físicos.
A: Ajá. Así que la polifonía de Bach se basa en esta noción
de un universo curvo, en oposición al pensamiento plano de Rameau y
sus seguidores.
B: Exacto. Pero hay más: Kepler reelabora esta cuestión a
principios de los 1590; primero, Kepler debía eliminar la influencia
corruptora de los métodos formalistas de Tolomeo (el llamado método
epicíclico), que había impedido el progreso de la astronomía por casi
1.500 años, desde que el Imperio Romano suprimió a Platón.
A: Así que Rameau en realidad fue un sucesor de Tolomeo
B: Absolutamente. Igual que los locos de la "teoría de la
información" hoy día, que practican puro tolomeísmo.
A: ¿Y cuál fue el logro de Kepler?
B: En pocas palabras, en su primer trabajo, Mystericum
Cosmographicum (Misterio cosmográfico), Kepler desarrolló
la forma más avanzada de hipótesis platónica: que nuestro sistema solar
en general es formado, en todos sus aspectos, por un principio
único; un principio físico que se refleja en términos geométrico–visuales
en la existencia de exactamente cinco sólidos regulares en el espacio
visual, derivados todos de uno sólo (el dodecaedro), tal como el maestro
de Leonardo da Vinci, Luca Pacioli, lo demostró en su libro De Divina
Proportione (La divina proporción).

Determinación de Kepler del ordenamiento armónico
del sistema solar, en su 'Nova Astronomia'.
Kepler
llegó a dos conclusiones decisivas. Primero, que el origen de
las proporciones armónicas que encontramos en las formas de los organismos
vivos, en el movimiento de los planetas, así como en el sistema musical,
no yace en las propiedades autoevidentes de los números enteros (como
el cabalista Fludd presume), sino más bien en una geometría física
subyacente del universo. En segundo lugar, la presencia generalizada
de las proporciones armónicas relacionadas con la sección áurea en el
sistema solar —proporciones que sólo se observan en los procesos vivos
y sus productos— nos sugiere que el sistema solar debe verse, no como
una entidad fija, sino como un proceso evolutivo.
A: ¡Ajá!
B: Fue desde esta perspectiva, con ayuda del trabajo de Nicolás
de Cusa, que Kepler examinó las discrepancias en los valores orbitales,
relativos a una simple determinación geométrica en términos de los sólidos
regulares. Él infirió la existencia de un principio físico adicional,
aún sin descubrir, que subyace la organización del sistema solar, y
enfocó su atención en las anomalías existentes en la información astronómica
disponible. Tras muchos años de trabajo, Kepler publicó su Nova Astronomia
(Nueva astronomía) donde demostró que la órbita de Marte es elíptica
y estableció un nuevo principio físico de curvatura no constante
que revolucionó toda la ciencia.
A: ¿Y la revolución de Bach en la polifonía bien temperada
se desprende de eso?
B: Sí, pero no sino hasta resolver el problema que Kepler
le señaló en su trabajo final sobre esto, Harmonices Mundi (La
armonía del mundo), de 1619: cómo integrar el principio de
curvatura no constante al principio armónico que estableció veinte años
antes en su Mystericum Cosmographicum. El problema es muy sencillo:
en vez de un sistema solar gobernado por simples ciclos astronómicos,
ahora tenemos un proceso que cambia sus características de un
momento a otro, dentro de cada intervalo. ¿Cuál es, por tanto, la característica
de cambio que subsume las características evolutivas del
sistema?
A: ¿Como el movimiento de Marte sobre su órbita elíptica,
donde la velocidad y la curvatura de su trayectoria son diferentes en
cada punto?
B: Sí, pero más que eso, Kepler considera a todo el sistema
solar como un sólo proceso, en el que cada planeta reacciona constantemente
a la existencia de los demás planetas. Kepler demostró que los valores
armónicos de cualquier par de órbitas planetarias —sus velocidades angulares
mínimas y máximas vistas desde el sol— forman intervalos musicales.
Sin embargo, esos intervalos musicales no constituyen una serie armónica
simple, como los acordes fundamentales de Rameau, ni ajustan juntos
de forma ambigua en una sola escala musical o tonalidad. El sistema
solar no funciona así; es genuinamente polifónico, y genera disonancias
de conformidad.
A: ¿De veras Kepler dice eso?
B: No sólo lo dijo, sino que instó a los músicos de su época
a asimilar su descubrimiento:
"Síganme, músicos de la actualidad, y juzguen por ustedes mismos.
Según los principios de su arte, que eran aún desconocidos para los
antiguos. Por medio de sus melodías polifónicas, a través de sus oídos
la naturaleza del espíritu humano —el niño amado del Creador Divino—
ha revelado su esencia íntima. Los movimientos planetarios no son, así,
más que una música polifónica continua (que percibe la mente, no el
oído), una música que progresa a través de tensiones disonantes, como
por cadencias y síncopas (como el hombre las usa, en imitación de esas
disonancias naturales), hacia ciertos puntos de consumación; y al hacerlo,
deja sus diferentes marcas en la inmensurable expansión del tiempo".
El
hecho de que los valores orbitales no ajusten en una sola serie armónica
simple, tiene dos profundas implicaciones. Primero, desde la óptica
de la polifonía musical, necesitamos un sistema bien temperado,
porque cada par de valores debe "escucharse", no como un intervalo aislado,
sino en relación potencial con todos los otros intervalos en
el sistema. Segundo, y lo más importante: vivimos en un universo que
no puede reducirse de forma deductiva a un solo principio, como
Newton pretrendió hacer con su gravitación universal (descubrimiento
que, por cierto, emanó de Kepler). Más bien, el conocimiento humano
se desarrolla como una familia creciente de principios físicos, tal
que el descubrimiento de cada nuevo principio modifica a todos los demás.
Hay una característica o principio superior de descubrimiento que gobierna
este proceso, pero es accesible sólo a los procesos creativos de la
mente, y no puede representarse o comunicarse desde ninguna perspectiva
formal.
Finalmente, debo mencionar que al final de su Harmonices Mundi,
Kepler habla de disonancias en la sucesión de intervalos planetarios,
y apunta a la posible existencia de un "planeta perdido" entre Marte
y Júpiter; posibilidad que ya había discutido veinte años antes en su
Mystericum Cosmographicum. Menos de un siglo después, el joven
Carl Gauss, trabajando sobre la base de las características generales
del sistema solar que Kepler demostrara, determinó que la órbita del
asteroide Céres —cuyo descubrimiento hizo posible el propio Gauss— ¡se
encuentra justo en la región orbital que Kepler predijo!
De
esta forma se estableció la veracidad de la polifonía de Kepler —y de
Bach—, para gloria de Dios y deleite de la mente humana.
—Traducción de Zaid Jaloma Minjares.
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