Una breve reseña de la filosofía Confucionista Confucio vivió hace 2500 años - del 551 al 479 a. C. - y fue sucedido por el filósofo Mencio, aproximadamente 100 años después. Vivió en un período de grandes trastornos sociales, cuyo término se conoce como el período de la “Primavera y Otoño”, cuando la casa de Zhou, perdió el control de varios estados. . La armonía política solamente es posible a través de la armonía moral. Para
Confucio, no hay distinción entre política y ética. El enseñó que
el orden y la armonía política solamente son posibles a través del
establecimiento del orden moral, lo cual se logra cuando el hombre
crea una armonía moral para sí mismo. Esta
es la misma noción que desarrolla Federico Schiller en sus “Cartas
sobre la Educación Estética del hombre”, donde Schiller dice que “sólo
a través del ennoblecimiento del carácter del individuo, se puede
lograr un cambio en materia política”. Confucio dice: “lo que es dado por Dios es lo que llamamos naturaleza humana. Para cumplir la ley de nuestra naturaleza es que invocamos la ley moral. El cultivo de la ley moral, es lo que llamamos cultura”. La
naturaleza del hombre es buena, y cada individuo nace con cuatro elementos
morales: amor (ren), el cual incluye la noción de “amor por la humanidad”
(ágape); virtud, que incluye la noción de “amor por la justicia”;
propiedad; y sabiduría, la cual incluye la noción de “amor por el
conocimiento”. Todo individuo posee estos cuatro elementos, de la
misma forma que uno tiene las cuatro extremidades, y es su responsabilidad
desarrollarlos al máximo. Si no lo hace así, atenta contra sí mismo. De
acuerdo a Confucio, “el amor es la residencia de todas las virtudes,
y es necesario practicarlo con todas nuestras fuerzas”, y “el amor
es la esencia del hombre y la virtud es su senda”. Confucio enfatiza
que el hilo conductor de todas sus enseñanzas, es el comprender el
principio del amor y su realización, y le pide a la gente que lo cultive:
“la gente necesita el amor con más urgencia que el agua y el fuego.
El principio del amor debe ser aplicado tanto por los gobernantes,
como por los gobernados”. En
todas sus acciones, el hombre debe seguir el principio del Cheng.
Cheng significa “libertad ante todas las cosas”, “ser la verdad hacia
sí mismo”. Confucio dice: “ser la verdad hacia sí mismo es la ley
del cielo. Intentar ser la verdad hacia sí mismo es la ley del hombre”.
El resultado de “ estar libre de mentira” es la realización personal,
y “sólo el que es totalmente verdadero hacia sí mismo, puede ayudar
a la transformación y desarrollo de los poderes del cielo y de la
tierra. Con esa capacidad para asistir a la transformación y engrandecimiento
de los poderes del cielo y de la tierra, se une a ellos”. Y además,
“quien es naturalmente verdadero hacia sí mismo, es alguien, que sin
esfuerzo, encuentra lo verdadero, sin dificultad encuentra lo que
quiere conocer; es alguien, cuya vida está en armonía natural y expedita
con la ley natural. A una persona así podemos llamarle un hombre de
naturaleza divina”. Este concepto es similar a la noción de Federico
Schiller del “alma bella”. De
acuerdo a Confucio, “la vida del hombre moral es una muestra del orden
moral del universo (zhong yong).” Porque “él es una persona que incesantemente
cultiva su verdad o su ser moral”. Confucio remarca: “Encontrar la
guía central para nuestro ser moral, lo cual nos une con el orden
universal, verdaderamente es el logro humano más alto”. Confucio dice
que la ley moral se encuentra en todas partes, y aún así, es secreta
–hasta en sus últimos alcances, donde aún los más sabios y santos
no pueden vivir conforme a ella. “En
la inmensidad del universo, no siempre está satisfecho el hombre.
Pues no hay nada tan grande, que la mente del hombre moral no pueda
concebir o contener. Ni hay nada tan pequeño, que la mente del hombre
moral no pueda dividir o partir”. “El
Libro de las canciones dice: el halcón vuela al confín de los cielos
y los peces se sumergen hasta el profundo abismo”. Es decir, no hay
lugar en lo más alto del cielo, ni en las aguas más profundas, donde
no habite la ley moral. El hombre inicia su encuentro con la ley moral
mediante la relación entre hombre y mujer; pero la finaliza en los
vastos confines del universo. Confucio
defiende la educación para todos, tanto pobres como ricos. Denosta
la memorización y dice que mejor debería enseñarse al estudiante a
pensar, a formar el carácter y ennoblecer al individuo. No
existe un término adecuado en español equivalente a “li”. La idea
es que para tener orden social, cada persona debe ocupar su lugar
en la sociedad –en relación consigo mismo, con su familia, con toda
la sociedad y con el universo. Li también sitúa al individuo en relación
con el pasado, el presente y el futuro; un concepto que Lyndon LaRouche
ha llamado la “simultaneidad de la eternidad”.* Confucio
dice que “el hombre es el corazón del universo” y que el “li es una
enorme vía que conduce a las leyes del cielo, para que las expresiones
del corazón humano se dirijan por el camino correcto. Es por esto
que el filósofo sabe que el li es indispensable”. Como consecuencia,
“la naturaleza humana es el campo por cultivar del filósofo. Labra
con li, siembra con semillas de obediencia, quita la maleza con la
educación y el aprendizaje, cosecha con la verdad de la naturaleza
humana y disfruta con la música. Por lo tanto, li es la cristalización
de lo que es correcto. Si alguna cosa está en concordancia con lo
que usualmente es correcto, entonces se instituyen las prácticas sociales
de nuevo, aunque no conozcamos las reglas del pasado”. Confucio dice
que para seguir el Principio del li, la sociedad debe progresar, para
que en el futuro, el hombre pueda disfrutar en sociedad de la “Gran
Armonía”, en la cual nadie es pobre, y la gran armonía conduce, para
que el gobernante se dirija en el carruaje de la virtud, teniendo
a la música como su guía.” “Los cuatro libros”: “La gran ciencia (Daxue), “La doctrina del medio” (Zhong Yong), “Las Analectas” (Lun yu), y “Mencio” (Mengzi), contienen la totalidad del pensamiento filosófico Confucionista. Existe una muy buena introducción en “The wisdom of Confucius”, editada y traducida por Lin Yutang (ver nota 15). “Los
cinco clásicos”: “El libro de las canciones” (Shijing), “El libro
de la historia” (Shujing), “El libro de los ritos” (Liji), “El libro
de los cambios” (Yijing), “El anuario primavera y otoño” (Chunqiu).
Estos clásicos fueron editados en gran parte por Confucio, y él insiste
en que sean estudiados muy cuidadosamente. *
Lyndon H. LaRouche Jr. “The essential Role………………………………….. El gran arte de los poemas silenciosos en China |